MIL Y UNA NOCHES. CLASE NOV. 2021

NUREDDIN Y LA BELLA PERSA


ZINEBY SULTÁN DE BASORA
(PRIMO DE HARUM AL RASHID, SULTÁN DE BAGDAD)


Zineby tenía 2 visires:
Jacán. Bondadoso
Sauy detesteble


Jacán tenía un hijo. NUREDDIN



En la corte de Zineby se hablaba sobre las esclavas.
Para algunos solo debían Ser hermosas y bien formadas para consolarse de las mujeres sin tanta belleza, con las cuales se casaban por alianzas o intereses
Savy y otros pensaban de esta manera.


Para otros debían Ser hermosas y poseer grandes conocimientos cultura ser afables y saber cantar.
Jacán y otros pensaban de esta manera.


El sultán Zineby ofreció 10,000 monedas de oro a quién le consiguiese una esclava con esas condiciones.


Jacán se comprometió a conseguir una esclava con esas condiciones.


Lo hizo * la llevó a su casa* su esposa principal le sugirió que se quedará 15 días con elios para ponerla en las mejores condiciones.


El visir Jacàn aceptó.


Su hijo Nureddin en un descuido de su padre entró al cuarto de la bella persa…


Ante lo qué aconteció ya no pudo entregar a la visa persa al Sultán cenovi.


Otra vez su mujer le sugirió Cómo actuar.
Con un ardid obligaron a Nuredin a casarse con la bella persa y ocultarle al Sultán la verdad.


Pasó el tiempo
El visir Jacàn falleció.
Su hijo Nuredin gastó toda la fortuna.


La bella persa le dijo que debía llevarla al mercado y venderla.


El malvado visir Savy quiso comprarla y nuredin se negó a venderla.


La pelea en el mercado.


La queja del visir sabe ante el sultán cenoby y contarle lo que había hecho el visir Jacàn. Cómo le había ocultado la bella persa.
Cómo nuredin se había casado con la bella persa prometida para él.


La huida a BAGDAD


Los jardines de Bagdad.


El cheikh Ibrahim.


El palacio de las pinturas.


HARUN AL RASHID DE LUCES ENCENDIDAS Y ENOJADO LLEGA DISFRAZADO HASTA EL PALACIO.

MIL Y UNA NOCHES. EL DURMIENTE DESPIERTO.

Un hermoso cuento narrado en cuatro partes.

Allá en los tiempos del califa Haroun-al-Raschid, vivía en Bagdad un rico mercader con su anciana esposa y un hijo único, llamado Abul -Hassan de edad de treinta años…

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4.

Fin de ABUL HASAN, el durmiente despierto.

Maravillosa y divertida historia de las Mil y Una Noches. Modos de edición.

Versión: Pedro Parcet.

Mil y una noches. Cuento del jorobado

Una historia maravillosa de las Mil y una noches en tres partes breves!


Parte 1

Parte 2

Parte 3. Final

El rey, lleno de júbilo, mandó que inmediatamente se escribieran con letras de oro la historia del jorobado y la del barbero, y que se conservasen en los archivos del reino. Así se ejecutó puntualmente. En seguida regaló un magnífico traje de honor a cada uno de los acusados, al médico judío, al comerciante copto, el proveedor y al sastre, y los agregó al servicio de su persona y del palacio, y les mandó hacer las paces con el jorobeta. A éste le hizo maravillosos regalos, le colmó de riquezas…
Los protagonistas son los cuatro “asesinos” del jorobado: el sastre musulmán, el proveedor también musulmán, el médico judío y el comerciante copto. Nótese la variedad de oficios y religiones. Todos ellos son cobardes y miedosos, pero honestos y valientes a su debido tiempo.

Sioux. Águila y Halcón.

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Cuenta esta historia sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo, tomados de la mano, Toro Bravo, el guerrero y Nube Alta, la hija del cacique.
– Nos amamos -empezó el joven.
– Y nos vamos a casar -dijo ella.
– Queremos un hechizo, un conjuro, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos -dijeron los jóvenes al unísono.
– Hay algo que puedo hacer por vosotros, pero es una tarea muy difícil y sacrificada -dijo el brujo tras una larga pausa.
– No importa -dijeron los dos.
– Entonces -dijo el brujo- Nube Alta, sin más armas que una red y tus manos, subirás al monte y cazarás al halcón más vigoroso. Tráemelo vivo el tercer día de luna llena … Y tú, Toro Bravo -prosiguió el anciano- tú debes traer de la montaña más alta a la más valiente de las águilas, y traerla viva sin ninguna herida.
Los jóvenes asintieron en silencio y, después de mirarse con ternura, partieron. El día establecido por el brujo, los jóvenes llegaron a su tienda con dos grandes bolsas de tela que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que, con mucho cuidado, las sacaran de las bolsas. Eran sin duda las aves más hermosas de su estirpe.
– Ahora -dijo el brujo- atad entre sí a las aves por las patas con estas tiras de cuero. Después soltadlas y dejad que intenten volar. El águila y el halcón intentaron levantar el vuelo, pero sólo consiguieron revolcarse en el suelo. Irritadas por su incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí.
– Éste es el conjuro. Jamás olvidéis lo que habéis visto hoy. Vosotros sois como el águila y el halcón… si os atáis el uno al otro, aunque sea por amor, viviréis arrastrándoos y, tarde o temprano, os haréis daño el uno al otro. Si queréis que vuestro amor perdure volad juntos pero jamás atados.

Cherokee. Todo cambia

Wilma Mankiller, primera jefa de la nación Cherokee.

Érase una vez…

una mujer Cherokee que tuvo un sueño mientras encendía una hoguera, era una mujer joven y bella. Todos en la tribu adoraban su belleza, una piel suave adornada con pétalos de colores, largo cabello negro y ojos turquesa como la superficie de un océano tropical al atardecer.

La mujer Cherokee solo tenía miedo de una cosa, de la vejez, de ver cómo se arrugaría su rostro, y se platearía su cabello. Ella solo tenía su Belleza y si la perdía…¿entonces qué?

Su Belleza le abría puertas, era gracias a ella que había conquistado el corazón del guerrero más fuerte de la tribu, su Belleza era un gran don…hasta que un día encendió una hoguera y tuvo un sueño.

Lo único que nunca cambia es que todo cambia.

Sintió esta frase dibujada en las llamas, encendidas por el viento de la noche, mientras algún que otro lobo aullaba. Le había llegado como un susurro, como el que apaga una vela tambaleante.

Algo dentro se le congeló. Miró a su alrededor pero no había nadie, solo su caballo blanco durmiendo bajo las estrellas, estaba sola en la noche más larga del mundo. ¿Dónde estaban todos los que adoraban su Belleza ahora?

Gritó, pero la noche parecía haber vaciado la tribu por completo y le devolvía el grito con un golpe de viento. Los tipis descansaban silenciosos y triangulares recortando el horizonte como montañas nevadas.

Algún día ella también sería anciana, su Belleza ahora tan adorada, desaparecería. Sintió que sin su Belleza no valdría nada como mujer.

Entonces, una anciana, una de las más arrugadas de la tribu, apareció entre las llamas. Un rostro digno y reluciente, con una Belleza extraña, caminaba algo encorvada y con una gran sonrisa.

-¿Qué pasa niña?

-Estoy muy triste, hoy me he dado cuenta, por primera vez, mientras miraba el fuego que un día también seré una anciana, que perderé mi Belleza, no seré nadie, no valdré nada, a nadie le importaré, estaré sola y vieja.

-Te equivocas niña. Fijate en los árboles, cientos de años después de ser una semilla, después de haber vivido mil tormentas y pasado por cientos de estaciones se mantienen firmes con sus ramas mirando al cielo, fíjate en los ríos, cómo corren sus aguas que siempre están igual de claras y transparentes, fíjate en los lobos cómo cuidan de su manada al hacerse mayores y dirigen a los mas pequeños.

Ellos no se preguntan por el mañana, ¿lo ves?

Todos tenemos una función en nuestra tribu niña, tú también la tienes, aunque aún no la hayas descubierto, por supuesto que eres muy bella, pero esa no es tu función.

Si cultivas la Belleza que llevas dentro, ésta se hará cada vez más grande a medida que pase el tiempo.

Entonces, celebrarás cada día vivido, cada arruga, cada nueva experiencia que te hace ser única.

-Dentro no hay nada, solo existe lo de fuera, es por mi Belleza por lo que me quieren y desaparecerá.

-Eso es lo que parece niña, tú espera, sé paciente, que para eso está el tiempo, para que te arrugue de sonrisas y tristeza, para que te enamores y desenamores, para que veas el mundo y subas una montaña.

Vive cada día hoy, vive tu belleza física, hónrala y cuídala,  pero acepta que habrá un mañana.La Belleza más importante no es la de afuera. ¡Ya lo verás!.

Haz caso al fuego. El fuego es sabio, sus llamas arden en el viento y beben agua.

La mujer Cherokee no entendía nada. Estaba enojada con la anciana por contarle todas esas tonterías. ¿Dentro? ¿dentro, de qué?

En su interior solo había un corazón fuerte bombeando y sangre roja encendida. Lo único que quería de la anciana es que le dijera alguna fórmula para no envejecer. Alguna manera de evitar que su piel se arrugase, que sus huesos empezaran a fallarle, que su pelo negro se tornará blanco…agún brevaje, alguna planta milagorsa que revirtiera el proceso.

Al principio, la mujer Cherokee buscó y buscó. Buscó en los bosques, preguntó a los hombres más sabios que vivían más allá de las montañas, trató de encontrar a alguna mujer que hubiera conseguido permanecer joven…

No cesó en su búsqueda. Las mujeres Cherokee son fuertes y persistentes. Nunca abandonan en su empeño por conseguir algo.

Así, la mujer Cherokee fue viviendo su vida, vió como los que antes eran niños se hacían mayores, cómo crecía un niño en su interior, un niño que sería un gran guerrero.

Con el pasar de los años amó a muchos y a muchas,  y también muchos la amaron, sin embargo a medida que iban apareciendo arrugas en su rostro ese, amor no disminuía sino que iba en aumento, un amor que siempre había estado en su interior y que había tardado tanto tiempo en encontrar.

Sintió el calor de cada uno de sus amigos en las llamas del fuego, un fuego que seguía ardiendo con fuerza,  y que le recordaba una lección tiempo atrás olvidada.

Entonces, un día vio a una de las mujeres más hermosas de su tribu, tendría la edad que ella tuvo años atrás, también estaba frente al fuego mirando su pequeña hoguera con una gran tristeza. La mujer Cherokee sonrío, se acercó a las llamas y susurró…

Lo único que nunca cambia es que todo cambia.