Sabiduría.

TAMA Ñ DE SEPAR buda copiar

Campo fértil

Un Maestro dejó a uno de sus discípulos un arrozal para que lo cuidara durante tres años. Cuando el primer año llegó a su término, el Maestro fue a ver el campo y la cosecha había sido muy buena, puesto que el discípulo había provisto a la tierra del agua que necesitaba. Transcurrió otro año, y resultó que la cosecha fue más abundante que la anterior, puesto que el joven había abonado convenientemente el campo. Cuando el tercer año finalizó, el Maestro se dirigió al arrozal para ver los resultados obtenidos. Pero resulta que el discípulo, entusiasmado con lo producido en el año anterior, abonó demasiado la tierra que dio muchísimo arroz pero tan pequeño y frágil que no servía para comerciar con él. En realidad, fue una cosecha inútil, y el trabajo realizado no dio ningún fruto. Entonces el Maestro dijo a su discípulo:
– Así pasa con las personas. Fortaleces a alguien cuando le ayudas un poco. Pero si le ayudas demasiado, lo debilitas.

Pregunta

Un monje zen le preguntó una vez al maestro Joshu:
– ¿Quién es Buda?
– Es el que está a la entrada del monasterio – contestó el maestro.
– El que está a la entrada del monasterio – dijo el monje – no es más que una escultura, una figura de barro.
– Así es – dijo el maestro
– Entonces, ¿quién es Buda?
– El que está a la entrada del monasterio – dijo el maestro

Escuchar

¿Cómo puedo yo experimentar mi unidad con la creación?
– Escuchando – respondió el Maestro.
– ¿Y cómo he de escuchar?
– Siendo un oído que presta atención a las más mínimas cosas que el universo no deja nunca que decir. En el momento en que oigas algo que tu mismo estás diciendo, detente.

Ver a Dios

Un monje solicitó un día a su maestro:
– Señor, muéstrame a Dios, después de ser tu discípulo durante 10 años tengo necesidad de ver a Dios.
– De acuerdo – contestó el maestro y tomando un garrote asestó un fuerte golpe al monje.
– ¿Porqué me haces esto? – preguntó el discípulo – Me golpeaste y ahora siento un terrible dolor.
– Bien – dijo el maestro – muéstrame ese dolor y yo te mostraré a Dios.

Cuentos de la Ruta de la Seda, Cuentos orientales, Cuentos del japón, Pedro Parcet, Talleres de narración oral.

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