Revista digital de narración oral. Soy Leyente

Bienvenidos a este nuevo espacio de la revista Soy Leyente.
Columna mensual de Pedro Parcet.

REFLEXIONES SOBRE NARRACIÓN ORAL

La puesta en escena.

Qué lindo es cuando un espectáculo tiene una escenografía, un sentido y vestuario acorde.
También es lindo cuando en el escenario hay solamente una silla y un narrador que te hace ver un mundo sólo con su imaginación.
En principio todo es lindo, dado que el narrador tiene la intención de ofrecer, compartir una sesión, una hora de cuentos con los demás.
En lo personal, me gusta ambientar el espacio donde cuento usando ropa acorde a lo que voy a expresar, ya que hago diversos unipersonales con textos de autores y con mis propios textos. En síntesis, los textos no sólo tienen que ver con un hilo conductor, sino que mis unipersonales ya tienen el material específico para tal efecto. Con respecto a este tema, no son siempre iguales mis unipersonales. Ya que para una sesión de cuatro a seis cuentos, tengo escrito al menos doce textos intercambiables para no repetirme, para probarme, ajustarme, vivir la experiencia en vivo, modificar sobre la marcha, etc. Allí canto, recito, hablo entre cuento y cuento, dudo. Me permito todo, absolutamente todo. Cada función es una pulsación única, carnal, emotiva. NUNCA REPITO LA MISMA SESIÓN. Es un tema personal, intuitivo.
Siempre comento a mis alumnos, y de paso los oriento, a que cada uno encuentre dentro de todas las formas, su propia forma, que no pierdan la variedad y multiplicidad de relatos pero, que a la vez, vayan haciendo acopio de material en lo que a ellos le resulta más intenso, movilizador e interesante. Una vez que tienen ese material, animarse a hacer una presentación. Es como una píldora de su esencia. Un primer árbol, para después plantar otros árboles y manifestarse de muchas formas. Pero, para lograrlo, hay que ser narrador de repertorio, años de experiencia, búsqueda y ESTUDIO.
Es la manera de ayudar al compañero a aproximarse a su realidad narrativa, a definirse, a encontrarse y a buscarse profesionalmente. Creo que esto es mucho más efectivo que crear puestas en escena pautadas de antemano y sin tener el material suficiente. En este caso ¿primero creo la idea de la puesta en escena y después busco el material? Si de casualidad consigo el material, ya allí hay una imposición en donde la puesta pasa a primer plano y el cuento la completa. Nosotros somos narradores ante todo. El cuento y su contenido debería ser siempre más importante que la escena. O sea, la multiplicidad de material es lo que va a proponer que tipo de puesta debo realizar. Por eso no creo en la “dirección” de espectáculos si el material no está totalmente maduro. Yo utilizaría la palabra “orientación”, es más humilde. ( a veces mis compañeros me anuncian como director, me resisto un poco, pienso que se dirigen a otra persona).
Bien claro con respecto a la puesta en escena, hablo con total conocimiento de causa. Menos disfraces y más repertorio y más formación. Ya lo dije antes, esto no es un juego de plumas y lentejuelas, esto es una profesión.
Todas las notas son de mi absoluta responsabilidad.

Respondo abiertamente a cualquier pregunta en la base de nuestra publicación.

Pedro Parcet

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Columna mensual de Pedro Parcet.

REFLEXIONES SOBRE NARRACIÓN ORAL

Una columna sobre distintos aspectos de la narración.

BUSCANDO AL MAESTRO

 

Primero me hago esta pregunta ¿Para qué lo busco?

Creo para contar mejor por supuesto.

El problema es cuando no lo encuentro, cuando no “hay uno” en mi camino. Tomar talleres no garantiza maestro.

O lo encuentro según mis necesidades, y eso es lo importante, pero el problema es cuando busco otro más, por las dudas.

Por si no me alcanza, porque con este aprendo “la musicalidad” y con este aprendo a “abrir la puerta” girando la llave dos vueltas a la derecha” y con este me hace algo “Lúdico”, así me dice y me voy contento a mi casa, porque hice algo lúdico. Y la verdad que la pasé bien. Y con este me formé seriamente porque sabe mucho de literatura y lo puede fundamentar. Y con este me gusta porque me dice “dale que vos podés”

Y este otro me gusta porque me hace mirar  toda la gente y me otorga poderes de hipnotizador.

Y con este otro…

En definitiva soy un pedacito de cada uno. Yo diría lo contrario. Soy un jarrón roto.

Pegado, extraño a mí mismo. No quiero, no debo ser eso. Me resisto.

Pero ¿cuando me permito pensar en mi propio proceso interno en vez de accionar, o tratar de poner ya en práctica  todas esas sugerencias?

¿Cuándo tomo conciencia que todas estas sugerencias no entran dentro de  mi cabeza  y  mi cuerpo? Tendría una cabeza gigante de marciano verde y el cuerpo enorme, como un genio gordo de botella. O sea con esto quiero decir que en la multiplicidad de talleres muchas veces cuando entra una información opuesta. La otra tiene que salir. O debería salir en parte.

¿Acaso toda esa superinformación la puedo incorporar? ¿Y me voy a convertir en un super narrador? ¿y qué es un super narrador?

Sin duda que los talleres son una tentación y un arma vital para el progreso, yo estoy tentado de hacer unos cuantos, porque hay propuestas interesantísimas. Y talleristas interesantísimos. De hecho “hago”. Sigo estudiando narración con mi maestro de hace 11 años y también algunos talleres con gente que primero veo y después me tiento para comprender su pensamiento y todos los talleres con maestros africanos que llegan aquí en otras áreas, no sólo de narración. Me sigo sorprendiendo de la capacidad de aprender que tiene uno. Cuanto uno menos pregunta y más observa más aprende. Cuanto menos te dicen en forma direccional más capacidad de análisis tenés que desarrollar. Cuanto uno menos quiera poner en práctica “YA” lo que hoy me muestra, Mucho mejor porque recién después de mucho tiempo lo voy a poder desarrollar y mostrar a mi manera, con mi único sello.

Creo que si estamos atentos el maestro se acerca. Para mí tiene varios nombres. “Tiempo” “Formación” “Fundamento” pero sobre todas las cosas “Autocrítica”. No me refiero a juzgarnos duramente. Hablo de no engañarnos y reconocer que debemos seguir formándonos, reformándonos. Confiar en el proceso sin tiempo que nos sostiene en este camino. Yo no hace muchos años descubrí que la maravilla es el cuento y no el cuentero. No hace muchos años también descubrí que no debo maravillarme por mi maestro, sí por lo que ofrece. Eso  mantiene  mi poder de razonamiento alerta. No compro espejos de colores. Por eso yo trabajo en equipo, como un engranaje en donde cada uno es vital y después terminan demostrando que comprenden todas las funciones, manifestándose a la hora de contar como un ser único e irrepetible.

Por último, reconozco muchas tendencias de trabajo, líneas muy definidas que después se ven en las funciones. En ese mosaico hoy estamos creciendo, Pero para no ser un jarrón roto y lo sostengo, fijarse bien que es acorde a nosotros. Nosotros no tenemos que ir detrás de un estilo. Miremos que tenemos dentro para ver que es acorde a nuestro ser. Lo que hace el otro sólo lo puede hacer el otro. Lo que yo puedo hacer, lo que traigo de vida hecha es único. En esa base tengo que modelarme. En definitiva. BUSCANDO AL MAESTRO

Todas las notas son de mi absoluta responsabilidad.

Respondo abiertamente a cualquier pregunta en la base de nuestra publicación.

Pedro Parcet

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REFLEXIONES SOBRE NARRACIÓN ORAL

Una columna sobre distintos aspectos de la narración.

¿TODO LE PASA A ÉL?

(por supuesto hablo de él o ella)

Un escenario improvisado en un bar.

Un narrador.

Luces iluminando al narrador.

Frente a él, público distribuido en sillas y mesas desordenadas.

El grato desorden común en los bares, ruidos de máquina de café, platos, posillos.

Una puerta  se abre, más público. Siempre llegan tarde.

Otra vez la máquina de café.

Bajan la música, una señal, luces que se prenden y se apagan.

Hasta ahora todo bien, cotidiano.

El narrador se instala, comienza la función y empieza a hablar, a inventar, a decir que cuando venía hacia aquí, en el colectivo se encontró con Brad Pitt y Antonio Banderas. Y de repente te mete en una historia de autor y vos crees que todo eso le pasa a él junto con Brad Pitt y Antonio Banderas. Tal vez en la historia original del autor no existan estos artistas, entonces el marco que inventó sobra y si la trama está escrita en tercera persona ¿para que la pasó a primera?

Aplausos, gritos de la fanaticada. Bravo!!!

Y así sucesivamente a cada cuento de autor le inventa un marco para ser él el protagonista de la historia y sigue  así hasta terminar el espectáculo. De pasar a ser un soldado en el frente de batalla hasta un pintor de brocha gorda y THE END. Saluda, nombra a los autores y se da el lujo de decir que son libres adaptaciones (muy libres tal vez).

Muchos de los cuentos que ha contado son autores famosos (y no tan famosos) de todo el mundo, pero los aggiorna, como que todo lo contado pasó aquí, en Buenos Aires o en el café de la esquina, sin tomar el mínimo recaudo de la idiosincrasia del autor, lugar de origen y estilo. De todo hace una “porteñada”

El tema es el siguiente: este narrador realmente puede hacer creer a la gente que

¿TODO LO QUE CUENTA LE PASA A ÉL?

Creo que aquí hay un tema de formación seria que replantear, para ayudar a formar a nuestros narradores. Me parece que de este modo el autor queda en un plano postergado y la historia pierde fuerza. Creo que no se la ha valorado en la medida correspondiente. El resultado tal vez sea bueno, la gente se puede reír, pensar qué magnífico, qué imaginación. En vez de decir que era en la Torre Eiffel dijo que fue aquí, frente al Obelisco. Pero no debe ser así.

Es un tema corriente en mis talleres discutir este asunto de la apropiación de las historias ya que vienen muchos compañeros de otras escuelas. Cada uno con un montón de cosas para dar y nosotros aprender de ello, pero también creo falta mucho por aprender.

No creo que se trate de lucir más el narrador que hacer lucir el cuento en sí.

No creo que esto sea un divertimento, un acto de lucimiento personal solamente.

Creo que en la narración oral debemos tratar de lograr una cierta fidelidad desarrollando los cuentos en el ámbito en el que fueron creados y respetar a quienes los han creado.

Todas las notas son de mi absoluta responsabilidad.

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Pedro Parcet

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REFLEXIONES SOBRE NARRACIÓN ORAL

Una columna sobre distintos aspectos de la narración.

“LA PROPIEDAD ES UN ROBO”

Por supuesto que el título es sugestivo, incita a ser leído.

Pero aplicado a la narración oral cobra un enorme sentido a un tema

que siempre está en discusión.

Los relatos que cuentan los narradores. Que preparan con tanta dedicación

siendo ejes centrales en su repertorio, una especie de “marca registrada”, ¿es prudente que lo tomen otros para su propio repertorio?

En lo personal creo que sí. Pero no es tan simple la cosa.

Uno de los problemas y tiene que ver con la propia moral es “veo seis narradores top, elijo sus mejores cuentos y armo mi repertorio con lo mejor de cada uno”

“O uso cuatro de ellos y hago un esfuerzo con dos míos.”

La consecuencia puede ser un híbrido, que huele a que no te corresponde, que el fantasma de los narradores está detrás de esos cuentos, que tu personalidad narrativa es un espejo roto y pegado.

Por supuesto, es prudente decir “este cuento lo escuché en boca de fulano y sultano,”

o pedir el cuento a fulano y sultano, para contarlo pero nombrando la fuente.

Otro problema que se presenta es que he visto una suerte de copia física y gestual del cuento que cuenta el otro. En los mismos momentos y escenas del cuento.

Por supuesto, una mala copia, nadie puede copiar el original.

Podés engañar al público que nunca vio al original pero tarde o temprano lo verán, o le comentarán.

Insisto en que los cuentos se pueden y deben compartir, porque es hermoso escuchar el mismo cuento en versiones totalmente distintas.

Pero no olvidar que tenemos una vida preexistente, cargamos nuestros propios símbolos. Tenemos el cuento a ser contado y nuestro ser narrativo. Este “ahora” que somos y en el cual debemos confiar para desarrollar este arte.

El otro punto crucial es que hay narradores que no quieren que sus cuentos los cuente otro y eso también hay que respetarlo.

Hay todo tipo de gente y cada uno con sus pensamientos.

Una de las quejas que he oído es: – Busqué el material, lo trabajé, hice el esfuerzo yo.

¿Por qué no se buscan su propio material?

Pensé en esto y en su momento lo consulté con un maestro africano. Me dio una de esas respuestas y claves muy africanas.

¿Y no te gustó? ¿No valió la pena? ¿Acaso no fuiste el primero en darlo a los demás?

De allí la sugerencia del título de la nota: LA PROPIEDAD ES UN ROBO.

Es para reflexionar ¿No?

Hablando de mí, suelo contar muy pocos cuentos de otros. Me da mucho placer buscar, construir, informarme más allá del cuento, origen, costumbres y luego contar.

Cuando cuento no doy lecciones de historia ni de conocimientos, simplemente cuento.

En especial en mi repertorio de cuentos africanos  consulto  fuente a mis amigos y maestros top africanos, que han tenido la gentileza de molestarse y pasarme información extra sobre dicha fuente. En otros casos simplemente cuento lo que escucho de otros. Me apropio de los cuentos tal como me dijeron algunos africanos. “Los cuentos son de todos”

Pero eso sí, con mi estilo único y propia escucha. No tomo absolutamente (al menos en forma conciente)  nada de la técnica y los recursos de otro. Eso no me permitiría encontrarme a mí ni al cuento. Estaría pendiente y no podría viajar en la historia del cuento.

Un proverbio africano de Nigeria dice: “Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.”

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Pedro Parcet

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Una columna sobre distintos aspectos de la narración.

FELLINIANAS. NOCIONES SOBRE NARRACIÓN ORAL.

“Cuando filmo, cuando entro en contacto con la realidad, la página escrita ya no me interesa.” Federico Fellini.

En pocos días comienzo un nuevo taller de narración oral. Diría más bien, un laboratorio en equipo. Para muchos de los alumnos será una nueva búsqueda, para mí es “río conocido”. Una garantía de libertad expresiva.

Pero no confundir libertad expresiva con la destrucción  de la idea, el cuerpo del texto.

Cuando Fellini afirma “la página escrita ya no me interesa” habla de muchas situaciones a la vez. Y cuando  dice “Cuando entro en contacto con la realidad” Agarrate Catalina…

Tomemos una de las posibilidades. El ejemplo físico de transitar la historia. No importa si cuenta sentado o parado o colgado de una cuerda. Si tiene un cierto talento va a encontrar su modo.

Soy un enorme observador de ver cómo reaccionan los cuerpos ante el cuento.

A veces, en muchos casos es nula la reacción. En parte sucede por factores psicológicos ajenos al cuento. Temor a la exposición, un pasado que invisiblemente limita y opera sobre nuestra expresividad, No conformidad con nuestro cuerpo, etc.

Otras veces el cuerpo es exagerado totalmente, como si este mandara sobre el cuento, como si el gesto fuese anterior al cuento o el amo del cuento. En este caso esa preparación previa, ese trabajo corporal previo limita en sí a la máxima expresividad real del cuento. Lo encierra en un molde físico que función tras función “trato de perfeccionar” y tal vez sólo logre inmovilizar, cristalizar al cuento. Impedir su evolución.

“Al estar en contacto con la realidad”, tal como dice Fellini, es muy probable que no sepas lo que el cuerpo hace.  Tal vez termines parado sobre una banqueta y no ser conciente de cómo llegaste allí arriba.

Hace unos días estaba observando a unos narradores tras un vidrio, o sea yo no tenía audio. Vi la mecanización del cuerpo, a pesar de ser ondulante y aparentemente fluido, pero comprendí  que ese cuerpo estaba ajeno a la posibilidad de sorpresa que la historia nos puede entregar. Observar de lejos  una mujer conversando en un mercado hubiera sido visualmente más convincente que lo que el narrador proponía.

Entrar en contacto con la realidad es mucho más que trasvasar la historia del texto a la oralidad. Mucho más de cómo preparo la escena o como abro una caja de bombones o tomo el teléfono. Para mí no hay nada más alejado de la realidad que querer mostrar esos objetos invisibles todo el tiempo, que terminan por marearme, por contarme la historia sin dejarme a mí la posibilidad de abrir mi propia caja de bombones, (si quiero, como narrador, ese día tal vez no quiera abrir la caja de bombones.) etc.

Siempre apuesto al narrador 100%. Por supuesto que muchos de nosotros  tenemos una vida previa de formación en distintas areas artísticas. Pero a modo de sugerencia, que no se note tanto. Dejemos que el cuento sea la figura y nosotros simplemente un canal.

Yo soy un narrador oral escenico subordinado a la historia que cuento. La historia no es mi subordinada.

Amo mi trabajo de narrador oral escénico, pero reconozco. En mi caso y en el de otros profesionales que es un trabajo, un medio de ganarnos la vida. Inventamos algo, un trabajo para ganarnos la vida y me parece muy loable, pero que ya estaba inventado desde el principio de los tiempos. Porque quién puede negar que los antiguos no eran escénicos. Con el escenario de fondo que tenían, su sentido auditivo y de observación  y su Don de la expresividad naturalidad, eso ya es irrefutable.

Menos artificio y más cuento.

A veces creo que escribo de jodido que soy nomás.

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Una columna sobre distintos aspectos de la narración.

ENCUENTRO

La hermosa palabra “Encuentro”. Un fenómeno de hoy en nuestra familia de narradores.

No sólo encuentro en las funciones, en el interés por los demás, por su forma de contar, de vibrar, de formarse y un encuentro desde lo humano. Ese interés de saber quienes son nuestros compañeros.

La riqueza de  compartir funciones entre alumnos de distintas escuelas o líneas de trabajo, sin pensar que lo que hago es mejor que lo que hacen los demás.

Digo claramente “Un fenómeno de hoy” De esta nueva legión de narradores que están entrando a nuestro circuito. Y soy muy sincero y es mi compromiso. Eso, cuando yo comencé a estudiar, no sucedía. La narración, en muchos casos, funcionaba como islas. Como escuelas separadas.

Hablo con conocimiento de causa porque yo lo experimenté. No presto oídos a las habladurías, hablo por mí, por lo que vi.

Por supuesto que hay narradores aventajados, con mucha experiencia, pero nada de eso es inalcanzable. Es cuestión de formación, y tiempo. Tal vez el talento natural de unos sea una inspiración para aquellos que comienzan; pero el esfuerzo, las ganas de aquellos que no tienen ese talento, debe ser motivo de inspiración para insistir y tratar de mejorar. De todos modos cada uno tiene su propio talento, una forma de talento. Es cuestión de descubrir eso. La misión de un buen tallerista no es enseñar, es ayudar a descubrir esa condición natural, que se puede presentar de muchas formas.

Por eso, en principio, es buena la diversidad de propuestas de los talleristas. Hay que respetar eso. El alumno o compañero de taller (como a mí me gusta llamar) es el que elige, está a gusto en un espacio y decide y cree que eso puede aportar a su progreso.

En mis talleres  yo propongo que vayan a ver muchas funciones de narración, con la firme intención de disfrute, porque el disfrute de lo ajeno te enseña a disfrutar luego de tus propias historias. El ojo crítico es  un simple punto de vista.

Por supuesto que hay gente que recién comienza, pero tiene que hacer su experiencia y merece ser alentado. Al fin y al cabo todos empezamos en algún momento y gracias a la práctica fuimos mejorando, cada uno a su tiempo.

Si la excusa de algunos es, como escuché muchas veces. “si ven eso la gente no vuelve más a ver narración” Yo me pregunto: ¿Qué hicieron ustedes en su momento  para acercar más gente a la narración más allá de su propio interés?

Por eso, apuesto a este entusiasmo por la narración oral; desde nuestros jóvenes  hasta nuestros mayores narradores de edad. ¿Porque qué le podemos enseñar a esta legión de señoras grandes que ya tienen una vida hecha llena de experiencia?

Sólo debemos abrir nuestros sentidos a la escucha y orientar a cada uno a que se exprese y logre maravillarse de su propia vida a través de los cuentos.

Los oyentes africanos y árabes dicen a los narradores “observa maestro, observa así nosotros también podemos observar”.

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Pedro Parcet

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REFLEXIONES SOBRE NARRACIÓN ORAL.

Una columna sobre distintos aspectos de la narración.

Ir en busca de  resultado a la hora de contar.

Creo que lo que consideramos buen resultado, se puede esfumar de una contada a otra.

Cuando vamos en busca de resultados a veces  contamos bien, pero mañana no sale tan bien.

Por eso no hay que preocuparse si alguna contada no nos satisface plenamente, es parte del progreso. La narración no es una forma espiralada de progreso. A veces, esos codos, aparentes retrocesos son los que nos hace progresar si estamos atentos a ello y no lo tratamos de cubrir con nuestro ego a la hora de hacer un balance genuino. No un balance de “amiguismos”.

Con respecto al aplicar la técnica, me refiero a la buena técnica según el criterio y la formación de cada uno. Tal vez, haciendo uso de ella mañana contamos mejor. Pero el filo, la doble trampa es que con demasiada técnica terminamos cristalizando, tecnificando la narración de una manera que es un objeto muerto. Una demostración auditiva y corporal que a ojo de los demás parece muy buena. Pero hilando fino, creo que ese rumbo termina maniatando la creatividad narrativa, la posibilidad de explorarse en vivo. De todos modos, hay que respetar esa forma de trabajo, si el que la pone en práctica cree en eso. Es cuestión de estilo.

Por eso considero que es importante no estar pendiente del resultado en la contada, sí de la historia a ser contada. Tampoco  no estar pendiente de la palabra pre-establecida, porque es una forma de atadura. A veces la palabra pre-establecida no nos permite desarrollar el “tempo” de la narración. Avanzamos en función de esa palabra y no podemos regular el “tempo”. Eso es cuestión de intuición, por eso apuesto a lo intuitivo siempre.

Una de mis compañeras me dio una lección definitiva, me afirmó más en lo que creo cuando dijo que yo experimento en vivo, “te jugás  a la hora de contar y esa es una enorme lección para nosotros. “ De todos modos se entiende que no hablo de improvisar. Soy un estudioso, el primer estudio lo hago sobre mí, no sobre una forma concreta de narrar, sí sobre una forma de comprender lo que cuento, cada palabra tiene vida. No es una palabra que embellezca la narración, debe ser una palabra sentida, un silencio profundo para comprender lo que dije o lo que vendrá.

Por eso no apelo a lo ensayos en mi forma de estudio, no apelo a ninguna coquetería cómica para embellecer un cuento. Esa impronta se tiene o no se tiene. Lo demás es un pegado. No apelo a brillar más que el cuento, no sé cómo me voy a mover mientras cuento. Creo en esta forma, entre todas las formas narrativas. Una más para compartir.

Por último creo que mi trabajo consiste en dudar siempre de lo que yo creo establecido, estar alerta a posibles cambios. No sé todo. Pero sé que el cuento no fue contado hasta el momento de ser contado.

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Nota inédita para Soy Leyente.

Palabra viva – Palabra muerta.

Todo este artículo está pensado para cuando se cuenta en tercera o cuando el narrador toma partes del cuento de la primera y la pasa tercera.

Fue una noche, volvía hacia mi casa con un amigo. Le dije luego de escuchar una contada:

– eso es palabra muerta.

Al día siguiente en una charla muy interesante con otra amiga, ella dijo esto:

– Palabra viva.

En estas dos aseveraciones está la clave. A veces podemos pensar que tenemos la supuesta palabra a flor de piel. Pero eso es un engaño. Contando en tercera, la palabra a flor de piel, la tremulación al comunicar es un juego engañoso, un cliché del narrador. Se repite en esa fórmula. Hace difícil discernir el cuento porque su técnica compite con la historia.

Tal vez la palabra deba comunicar el suceso de lo que se cuenta y no contar desde la emoción. Para qué se cuenta sentimentalmente algo que le pasó a otro?

La otra variante es cuando se cuenta con cierta vehemencia tratando de cautivar al oyente.

Creo que allí hay demasiado impacto visual, demasiada presión en el oyente que no puede seguir al narrador. Otra vez la historia corre el riesgo de quedar en segundo plano y el narrador se convierte en el protagonista. En un teatrero de la narración. Esto es visible a todos los niveles de formación, desde los más nuevos hasta los más experimentados.

Muchas veces se puede percibir que allí está “la memoria del texto” y no el cuento como unidad viva, creativa y sin pasado. Digo sin pasado, porque prefiero la maravilla de recrear eso que ya pasó, de sorprenderme en el momento de contar la historia, de que aún no sé todo y lo voy a descubrir junto a ustedes. De confiar en la magia de que tal vez algo nuevo suceda.

Aunque conozco el camino del cuento, hoy ese camino tal vez me sorprenda, puede estar húmedo, tal vez el sol lo ilumine, etc.

En definitiva. Palabra viva, puede ser aquella palabra que pesa, que la sigue invariablemente una nota clave, el silencio, la reflexión. La palabra justa y no la suma de palabras que nada agregan.

Palabra muerta, es aquella que la técnica (buena o mala) trata de aplastar todo el tiempo.

A veces veo compitiendo esas dos fuerzas, (en mí también) al menos, en mi caso, soy conciente que para mí progreso debo estar alerta todo el tiempo y no conformarme con los halagos de turno. Soy el único responsable de encontrarme con esta realidad.

Me alarma ver como la técnica hace mella en la esencia del relato.

Me alarma escuchar en algunos narradores, la voz y los recursos de sus formadores y no sus propios recursos y su propia voz.

Por último, me alarma más, ver a un narrador “cosido” con la voz de todos sus formadores.

Busquen dentro suyo, el maestro está allí.

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Un comentario en “Revista digital de narración oral. Soy Leyente

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