Cuento Haussa. Dan Auta

 

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Dan-Auta es una antigua historia transmitida oralmente en la franja del África Occidental que va desde Senegal hasta el Nilo y transcrita como Leyenda de los Hausa en Katsena en el libro de 1912 Und Africa Sprach (La voz de África) de León Frobenius
“Una vez, hace mucho tiempo, en un tiempo que está en la espalda del tiempo, se casó un hombre con una mujer. […] Tuvieron una hija que llamaron Sarra. Pasaron soles y soles, y cuando Sarra ya era moza, tuvieron otro hijo, tan pequeño, que le llamaron Dan-Auta”. Poco después, el padre y la madre antes de morir piden a Sarra que no abandone a Dan-Auta y, sobre todo, cuide de que “no llore jamás”, lo que obligará a Sarra a sufrir las consecuencias de las pintorescas travesuras que Dan Auta cometerá: “¡Ay, Dan-Auta mío! ¿Qué has hecho? ¿Has tirado la harina que íbamos a comer? Dan-Auta comenzó a sollozar…” (El narrador oral de este cuento imita siempre entonces el llanto de un niño). “Pero Sarra dijo en seguida: “¡No llores, no llores, Dan-Auta! Tu Baba (padre) y tu Inna (madre) dijeron que no llorases nunca” […] Y llevará a los dos hermanos a recorrer media África, incluso a lomos de un gavilán gigante:
“Dan-Auta miraba al pájaro; vio que movía la cola como un timón, y se entretuvo observándola bien. Pero luego Dan-Auta se aburría, y dijo: “¡Sarra!”. Sarra repuso: “¿Qué más quieres, Dan-Auta?” Y como Dan-Auta sollozase, añadió: “No llores, no llores, que padre y madre dijeron que no lloraras. Dí lo que quieres”. Dan-Auta dijo: “Quiero meter el dedo en el agujero que el pájaro lleva bajo la cola”. Dijo Sarra: “Si haces eso, el pájaro nos dejará caer y moriremos; pero no llores, no llores, y haz lo que quieras”.
“Dan-Auta introdujo su dedo donde había dicho. El pájaro cerró las alas. Sarra y Dan-Auta cayeron, cayeron de lo alto.
Cuando Sarra y Dan-Auta estaban ya cerca de la tierra, comenzó a soplar un gran gugua, un torbellino. Sarra lo vio y dijo: “¡Gugua mío! Vamos a caer en seguida contra la tierra, y moriremos si tú no nos salvas”. El gugua llegó, arrebató a Sarra y Dan-Auta, y transportándolos a larga distancia, los puso suavemente en el suelo. Era aquel sitio un bosque de una comarca lejana”.
“Sarra avanzó por el bosque con Dan-Auta y encontró un camino. Caminando el camino llegaron a una gran ciudad. Un fuerte y alto muro la rodeaba. En el muro había una gran puerta de hierro que era cerrada todas las noches, porque todas las noches, apenas moría la ciudad, aparecía un terrible monstruo: un Dodo. Este Dodo era alto como un asno, pero no era un asno. Este Dodo era largo como una serpiente gigante, pero no era una serpiente gigante. Este Dodo era fuerte como un elefante, pero no era un elefante. Este Dodo tenía unos ojos que dominaban en la noche como el sol en el día. Este Dodo tenía una cola. Todas las noches el Dodo se arrastraba hasta la ciudad. Por esta razón se había construido el muro contra la gran puerta de hierro”
Dan-Auta se enfrentará valientemente con Dodo y le vencerá recibiendo como premio del Rey a su acción “cien mujeres, cien camellos, cien caballos, cien esclavos, cien casas, cien vestidos, cien ovejas y la mitad de la ciudad”.

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