ENOE SÁBADOS

Tradición oral 1

Pedro Parcet

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Hola gente querida!

He leído con mucho detenimiento todo el material que está en nuestro grupo virtual. He visto los interesantes videos realmente tenemos un grupo fabuloso.

Para nuestro taller de día sábado sobre tradición oral quería compartir con ustedes mi enfoque personal sobre oralidad.

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Lo primero que debemos saber es cómo está organizado el pensamiento del relato.

Si está escrito debemos comprender muy bien De qué trata la historia.

Hacer conciencia de lo que es realmente fundamental.

Si lo escuchamos en la voz un narrador tenemos que comprender como este intenciona cada escena más allá de las frases.

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Cuando el narrador es consciente de lo fundamental puede cambiar el orden del cuento siempre y cuando el resultado final sea el mismo.

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Tiene que ser eficiente en las frases sin llenarlas con palabras que no hagan avanzar el relato ya que la tradición oral propone efectividad y el avance del cuento hacia un destino, manejándose en su recorrido entre símbolos.

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Un buen narrador deja el contenido velado para que el oyente pueda completarlo de acuerdo a su entendimiento.

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El relato se hace profesional cuando el narrador entiende estas consignas efectivas porque todo nuestro trabajo es una donación hacia el oyente, para que pueda seguir el cuento con serenidad.

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Un narrador sereno es un auténtico líder porque no necesita de artificios para tratar de lograr efectos. Es un gran transmisor como si fuese parte de un todo. Somos instrumentos al servicio del cuento para beneficiar a los oyentes.

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Para que los oyentes en su interior puedan componer el cuento y así hacerlo experiencia viva en la escucha y lo visto.

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La presencia la voz y el cuerpo del narrador colaboran en toda esta situación para generar una realidad, me refiero a que el cuento sea totalmente creíble.

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Un buen narrador sabe pero juega a no saber todo, realmente toma esta consigna como un decir perceptivo sobre algo que va a ocurrir y aquí se pone en juego la otra parte de la cultura.

La oriental. Narrar absolutamente en momento presente y viendo cómo se va presentando la historia a cada momento.

Por supuesto que con mi método de trabajo no hace falta memoria simplemente una gran sensibilidad y estar muy atento a lo que se ve y se convierte en voz.

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Es muy importante en principio trabajar con cuentos breves para luego poder expandirlos. Con cultura, sin tener que demostrar lo que uno sabe, uno puede expandir el cuento en el imaginario del oyente.

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Hay que saber pensar oralmente para narrar.

Esto también servirá para cuando contemos cuentos de autor.

Ya que tenemos un público que escucha sonoramente.

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Hay una musicalidad en el decir que el oído del oyente agradece.

Los cuentos en sí son una partitura musical.

Pueden tener forma de sonatas, sinfonías y óperas. Pero todo es ritmo.

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Marco entre tres estrellitas 😀 cada fragmento para que se den cuenta que los cuentos también tienen diversas escenas. A cada una le corresponden silencios de distinta dimensión.

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Por supuesto que ampliaremos todo esto.

Si quieren hacer preguntas me las pueden hacer a nuestro grupo virtual o a mí whatsapp.

Cuando contesto aprendo porque cada pregunta abre una gran posibilidad.

No vemos el sábado corazones!

ENOE Pedro Parcet

ENOE – las primeras palabras

La oscuridad de la cueva era densa y fría, apenas quedaban unas brasas del fuego.
La mujer sentada sobre la tierra húmeda, estrechando contra su pecho a su pequeño hijo.
Afuera, una tormenta feroz azotaba la montaña, y el eco de los truenos retumbaba en las paredes de piedra como el rugir de una bestia.
El pequeño comenzó a llorar., en aquella época no existían las palabras.
Solo existían los gestos, los gruñidos y el silencio protector de la tribu.
La madre sintió la angustia lo abrazó para alejar la ferocidad de la noche.
Miró las brasas, miró las sombras que danzaban en el techo de la cueva y, de manera instintiva, canto una canción suave, un vaivén de aire cálido que imitaba el soplido del viento cuando es manso entre los árboles.
El niño se tranquilizó, la voz de su madre era una caricia hecha de aire.
La melodía flotó en el espacio como un milagro.
El niño se relajó y el miedo desapareció, .En esa noche de tormenta, dentro de las entrañas de la tierra, la música había ahuyentado al miedo, y de ese amor Y esa ternura nacieron las primeras palabras de la humanidad.

ENOE  OSHIDORI

CUENTO DE LAFCADIO HEARN.

Había un cazador y halconero llamado Sonjõ, que vivía en el distrito de Tamura-no-Gõ, provincia de Mutsu. Un día salió de caza y no descubrió presa alguna. Pero en el camino de regreso, en un sitio llamado Akanuma, Sonjõ vio un par de oshidori (patos de los mandarines) que nadaban juntos en un río que él estaba a punto de cruzar. No está bien matar oshidori, pero Sonjõ, acosado por el hambre, decidió dispararles. Su dardo atravesó al macho; la hembra se deslizó entre los juncos de la orilla opuesta y desapareció. Sonjõ se apoderó del ave muerta, la llevó a casa y la cocinó.


Esa noche tuvo un sueño perturbador. Creyó ver una hermosa mujer que entraba en su cuarto, se erguía junto a su almohada y se echaba a llorar. El llanto era tan amargo que, al escucharlo, el corazón de Sonjõ parecía desgarrarse. Y díjole la mujer : “¿Por qué? ¿Por qué lo mataste? ¿Qué mal te había hecho…? ¡Éramos tan felices en Akanuma… y tú lo mataste! ¿Qué daño te causó? ¿Te das cuenta siquiera de lo que has hecho? ¡Oh! ¿Te das cuenta del acto perverso y cruel que has perpetrado…? También me diste muerte a mí, pues no podré vivir sin mi esposo… Sólo vine para decirte esto”.
Y una vez más se echó a llorar en voz alta, con tal amargura que el sonido de su llanto penetró en lo más profundo del cazador; y luego sollozó las palabras:
no te das cuenta… ¡no puedes darte cuenta de lo que has hecho!
Pero mañana, cuando vayas a Akanuma, ya verás… ya verás…”
Y con estas palabras, estremecida por el llanto, se alejó.


Al despertar por la mañana, Sonjõ recordaba el sueño con tal vividez que sintió una profunda consternación. Evocó estas palabras: “Pero mañana, cuando vayas a Akanuma, ya verás… ya verás…” Y resolvió ir allí en el acto, para averiguar si su sueño esa algo más que un sueño.

Dirigiose, pues, a Akanuma; al llegar junto a la margen del río, vio a la oshidori hembra, que nadaba a solas. En el mismo instante, el ave advirtió la presencia de Sonjõ: pero, en lugar de darse a la fuga, nadó derecho hacia él, clavándole una mirada extraña y tenaz. Entonces, con el pico, súbitamente se desgarró el cuerpo y murió ante los ojos del cazador.

Sonjõ se rasuró la cabeza y se hizo sacerdote.