ENOE – las primeras palabras

La oscuridad de la cueva era densa y fría, apenas quedaban unas brasas del fuego.
La mujer sentada sobre la tierra húmeda, estrechando contra su pecho a su pequeño hijo.
Afuera, una tormenta feroz azotaba la montaña, y el eco de los truenos retumbaba en las paredes de piedra como el rugir de una bestia.
El pequeño comenzó a llorar., en aquella época no existían las palabras.
Solo existían los gestos, los gruñidos y el silencio protector de la tribu.
La madre sintió la angustia lo abrazó para alejar la ferocidad de la noche.
Miró las brasas, miró las sombras que danzaban en el techo de la cueva y, de manera instintiva, canto una canción suave, un vaivén de aire cálido que imitaba el soplido del viento cuando es manso entre los árboles.
El niño se tranquilizó, la voz de su madre era una caricia hecha de aire.
La melodía flotó en el espacio como un milagro.
El niño se relajó y el miedo desapareció, .En esa noche de tormenta, dentro de las entrañas de la tierra, la música había ahuyentado al miedo, y de ese amor Y esa ternura nacieron las primeras palabras de la humanidad.

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