Bereberes
LA VIEJA CAMPESINA CAE AL POZO DEL DJINN
En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.
Por decreto que sólo Allah conoce,
una vieja campesina cayó en un hoyo profundo mientras buscaba una cabra perdida.
No murió, sino que fue guiada
a un gran salón bajo la tierra.
Allí encontró a una joven,
sola y serena en su cautiverio.
—¿Por qué no sales? —preguntó la vieja.
—No me retiene la altura —respondió la joven—
sino un djinn que me tomó por injusticia.
Viene una vez por semana
y cree que decir “eres mía” basta.
Cuando el djinn regresó
y vio a otra vieja junto a la cautiva,
se llenó de ira y de temor.
Porque aquella vieja no temblaba.
—¿Quién eres tú? —rugió el djinn.
Intentó intimidarla, dio tres vueltas de fuego alrededor de ella.
Pero la vieja campesina apoyó su bastón en la tierra y dijo:
—Gloria a Allah,
que concedió a Sulaymán ibn Dawud,
la paz sea con él,
el dominio sobre los genios.
Por su mandato he venido.
Al oír el nombre de Sulaymán,
el djinn se sometió.
Entonces la vieja ordenó:
—Usa la voz que Allah te permitió
no para el deseo, sí para elevarnos de este foso!
El djinn temeroso obedeció
elevó una voz poderosa
y las mujeres ascendieron
como llevadas por el aliento mismo,
hasta la superficie iluminada.
La vieja campesina antes de sellar la tierra tronó
—Recuerda tu límite
y no vuelvas a oprimir.
El salón desapareció.
La joven, libre al fin, no supo a dónde ir:
su hogar había quedado en el tiempo.
Las mujeres de la aldea próxima la recibieron
como se recibe a quien Allah ha devuelto.
Vivió entre ellas,
aprendió el pan compartido
y el valor de caminar juntas.
Y de la vieja campesina se dice
que volvió a la tierra común,
porque Allah envía a Sus ángeles
con apariencia humilde
y los retira cuando la justicia ha sido restablecida.
Allah sabe más.