Les sept plumes de l’aigle.

 

FB_IMG_1505663757547-01.jpegLos indios distinguen dos clases de recuerdos: los fríos y los calientes. A los calientes los llaman memorias. Los recuerdos fríos están hechos de informaciones. Dicen lo que saben y nada más.

Los cultivan, los acumulan. Con ellos hacen temibles instrumentos.

Los primitivos también saben utilizarlos, pero no los aprecian sino como huellas muertas. Prefieren las memorias calientes, los instantes que sobreviven del pasado que evocamos, con su carga de dolor, sus alegrías.

LA CABEZA RECUERDA, LOS SENTIDOS TIENEN MEMORIA.

LLENAR DE CONOCIMIENTOS INÚTILES, DE COCOS E INQUISIDORES ES NUTRIRLO DE BASURA.

Henri Gougaud.

Así se cuenta a veces. Con gente que tiene cara de memoria, de libro en vez de tener verdaderamente sensibilidad.

Creando sus propias prisiones, pretendiendo aprisionar el pensamiento ajeno.

No es cuestión de pretender hacer una buena tarea. Con hacer la tarea y aprender en el camino es suficiente.

Pedro Parcet.

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