Norteamericano El hombre que no podía crecer

Había una vez un hombre que vivía cerca de un pantano y que medía sólo cuarenta y cinco centímetros. Confiaba en que iba a crecer, pero no crecía nunca. Cuando se cansó de esperar, deci­dió pedir consejo a seres vivos más altos que él y habló primero con el caballo:-Amigo caballo -le dijo, ¿cómo puedo hacer para volverme tan grande y corpulento como tú?-Es fácil. Debes comer muchos cereales, sobre todo avena, y correr todo el día. Verás como, en menos de una semana, crece­rás tanto como yo.El hombrecito de cuarenta y cinco centímetros de altura vol­vió a casa y, durante un mes, siguió con la receta que le había dado el caballo. Sólo comía cereales, sobre todo avena, y no ha­cía más que correr durante todo el día. Pero crecer, no crecía. Todos los cereales le pesaban mucho en el estómago y le dolían las piernas de tanto correr. Entonces pensó en pedirle consejo a algún otro y se fue a ver al buey.-Amigo -le dijo, ¿qué debo hacer para volverme tan gran­de y corpulento como tú?-Es fácil. Debes comer mucho heno y mucha hierba y que­darte todo el día, echado de lado, rumiando. Verás como, en me­nos de una semana, crecerás tanto como yo.El hombrecito de cuarenta y cinco centímetros de altura vol­vió a casa y, durante un mes, siguió con la receta que le había dado el buey. Sólo comía hierba y heno y se pasaba todo el día echado de lado rumiando. Pero crecer, no crecía. Toda aquella hierba le pesaba mucho en el estómago y, de tanto tiempo que pasaba tumbado, tenía el lado derecho o, según los casos, el iz­quierdo, muy dolorido. Entonces pensó en pedirle consejo a al­gún otro y fue a hablar con el búho, famoso sabio.-Amigo, tú que eres tan sabio, ¿sabes decirme qué debo ha­cer para ser más alto?-Dime una cosa. ¿Para qué quieres volverte más alto?-Para ver más desde lejos.-Si quieres ver más desde lejos, súbete a un árbol. ¿O acaso no eres capaz de trepar?-Claro que soy capaz. Pero no se me había ocurrido seme­jante cosa.El búho entornó los ojos y dijo:-Óyeme: el hombre no necesita tener un gran cuerpo, sino un buen cerebro. Quien desarrolla su inteligencia, siempre es grande y dueño de una gran fortaleza.

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